Cientos de personas en situación de calle en Santiago han optado por vivir en asentamientos informales, conocidos como "rucos", a lo largo de las autopistas Central y Costanera Norte, buscando escapar de la violencia y los desalojos en otros lugares, a pesar del alto riesgo de ser atropellados. En 2025, se contabilizaron 648 personas pernoctando en estas autopistas, y en 2023, diez personas en esta situación fallecieron atropelladas. Los residentes señalan que, si bien enfrentan condiciones extremas y el peligro constante, prefieren esta opción a la violencia que sufren en plazas y parques. Organizaciones como Fundación Cristo Vive y Juntos en la Calle trabajan en programas de asistencia, pero la reubicación exitosa es limitada, y se critica que los desalojos no resuelven el problema de fondo, mientras que la seguridad vial y los incidentes criminales son preocupaciones adicionales.