Leopoldo Godoy, de 93 años, es un ejemplo de que la vejez no impide nuevos comienzos. Tras una infancia difícil y una vida de constantes reinvenciones, decidió convertirse en escritor a los 85 años. Ya publicó tres libros —Un manual de vida, La vida profunda y Senderos de meditación— y tiene listo el cuarto, aunque espera financiarlo con la venta de los anteriores. Para Leopoldo, el secreto de la longevidad es la actividad física que siempre practicó: gimnasia rítmica, baile libre y movimiento corporal integrador. Junto a su esposa Beatriz fundó el Centro Sattva en 1972, donde enseñó estas disciplinas durante 50 años.