En el primer capítulo de su libro "Impunidad", Cristián Vargas relata su convocatoria inesperada a La Moneda en abril de 2015, durante la investigación del escándalo Penta-SQM. Vargas, entonces subdirector jurídico del Servicio de Impuestos Internos (SII), describe una reunión con un alto funcionario —identificado como parte del círculo de la transición— que le transmitió una orden tácita: no presentar querellas contra todos los implicados. El funcionario argumentó que la corrupción era el problema central del país, pero advirtió que "si aprieta demasiado, el país colapsa", instando a aplicar el derecho con criterio político para preservar la gobernabilidad.