Río Grande, en Tierra del Fuego, alguna vez fue el emblema del desarrollo industrial argentino, gracias a un régimen de promoción que atrajo fábricas de electrónica y tecnología. Sin embargo, la ciudad atraviesa hoy una crisis inédita, marcada por el cierre de plantas, despidos masivos y una caída drástica en la producción. La recesión económica nacional, sumada a la incertidumbre sobre la continuidad de los beneficios fiscales y la competencia de importaciones, ha golpeado duramente a un sector que empleaba a miles de trabajadores.