Ana Paula Ordorica 01.04.2026

La guerra en Medio Oriente expone las limitaciones de la autosuficiencia energética en combustibles fósiles, incluso para potencias como Estados Unidos, que a pesar de ser el mayor productor de petróleo, enfrenta inflación y desaprobación pública por el alza en los precios de la gasolina y el transporte. El artículo contrasta esta situación con la estrategia de China, que ha apostado por la electrificación y las energías limpias, logrando que estas representen el 51% de su capacidad instalada y convirtiéndose en líder en energía solar y vehículos eléctricos. Mientras Donald Trump promovió la perforación, Beijing priorizó la transición energética como estrategia de Estado, posicionando a China favorablemente ante la crisis y atrayendo inversiones en tecnología verde. México, por su parte, se encuentra en una posición vulnerable debido a su dependencia energética de Estados Unidos y la falta de una estrategia clara en transición energética, a diferencia de la resiliencia industrial china.














