Ana Vanessa Cárdenas Zanatta 11.04.2026

México está en un momento crucial de su política exterior, mostrando aciertos como el respaldo a Michelle Bachelet para un cargo internacional, una decisión que, junto al apoyo de Luiz Inácio Lula da Silva, señala una posible articulación regional latinoamericana en un contexto global de fragmentación y crisis de legitimidad democrática. Esta iniciativa busca recuperar espacios de influencia en organismos multilaterales y contrarrestar el avance de posturas autoritarias, reflejado también en la reunión de gobiernos progresistas en España, donde México puede actuar como articulador entre América Latina y Europa. Sin embargo, persisten vacíos estructurales, como la gestión del Servicio Exterior Mexicano (SEM), que limita el aprovechamiento del talento y la efectividad de la política exterior, a pesar de la llegada de un canciller joven y con potencial.















