Niina Lähteenlahti, residente en Pori, perdió a su mascota a principios de junio, cuando el cachorro de spaniel tibetano que ella cuidaba se quedó con el criador. La familia había cuidado al perro durante medio año como si fuera suyo, pero los términos del contrato resultaron ser problemáticos. En el contrato se estipula que el perro puede ser utilizado para fines de cría, lo cual es polémico según el Kennel Club. Lähteenlahti no sabía que esa sería la última vez que vería al perro en el parqueadero de un supermercado. La situación ha sido muy difícil para la familia, pero el criador se negó a devolver al animal y la familia no puede hacer nada debido a las cláusulas contractuales actuales. El caso plantea interrogantes sobre la justicia de los contratos de mascotas y cómo los fines de cría pueden afectar la propiedad de una mascota y el duelo que vive una familia.