La militarización avanza progresivamente por La Habana ante la frustración de la población por los prolongados apagones. En el cruce de las calles Martí y Corral Falso en Guanabacoa, anoche se agrupaban ocho agentes, mientras que en los alrededores del Capitolio en Centro Habana se contaban entre 20 y 30 policías, muchos de ellos jóvenes y con perros. La oscuridad se ha enquistado en la capital, y el déficit eléctrico casi ha dejado de medirse en megavatios; la población solo cuenta las horas de servicio.