En una operación conjunta liderada por el Ejército Nacional de Colombia, con apoyo de la Fuerza Aérea y la Policía, se desarticuló una red de producción de drogas a gran escala en zonas rurales de Cauca y Nariño. Tras semanas de inteligencia, las autoridades localizaron y destruyeron 17 estructuras rústicas y una vivienda adaptada para procesar narcóticos. Durante el operativo, se incautaron 1.310 kg de clorhidrato de cocaína y una gran cantidad de insumos químicos. Esta acción representa un golpe financiero de más de $11.165 millones a las finanzas de organizaciones criminales, debilitando su capacidad logística y operativa en la región.