La desesperación por hallar sobrevivientes entre los edificios colapsados en Tanaguarena, estado La Guaira, llevó a vecinos y voluntarios a exigir que un grupo de unos veinte militares abandonara su función de custodia y colaborara directamente en las tareas de rescate. Los uniformados, que inicialmente solo vigilaban el perímetro con armas, cedieron tras los gritos de un familiar: "Bajen las armas y tomen las palas". El comerciante Alexander Mijares, de 26 años, lideró el reclamo al ver que los soldados no ayudaban a sacar a una persona fallecida de los escombros. Tras varios minutos, los militares tomaron picos y palas y se sumaron a los civiles.