La promesa de una derrama turística histórica por la Copa Mundial de Fútbol 2026 aún no se refleja en las centrales de autobuses, uno de los indicadores más visibles de la movilidad nacional. Aunque la Ciudad de México y Monterrey, dos de las tres ciudades mexicanas sede del Mundial, se prepararon para recibir una oleada de viajeros, las terminales de ambas urbes presentan una realidad distinta. En la Terminal de Autobuses del Norte de la capital, los módulos de venta de boletos operan con normalidad, con pasillos despejados y filas moderadas, similares a las de cualquier junio.