Chile se encuentra en un "invierno demográfico" con una tasa de natalidad de 0,99 hijos por mujer, muy por debajo del 2,1 necesario para el recambio generacional. En casi la mitad de las comunas, las muertes superan los nacimientos. Las razones van más allá del costo económico: incluyen la movilidad social, el legado de políticas contra el embarazo adolescente y la percepción de un futuro incierto por crisis políticas, climáticas o sanitarias. La socióloga Martina Yopo señala que el mandato de postergar la maternidad para alcanzar metas de clase media ha sido internalizado por generaciones. Además, la falta de salas cuna, la desigual corresponsabilidad de género y los altos costos emocionales para las mujeres desincentivan tener hijos.