El Gobierno de México, a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y su titular Marath Bolaños López, plantea una reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales para el año 2030. Este plan prevé una transición escalonada entre 2027 y 2030, reduciendo dos horas anuales para evitar impactos operativos abruptos en las empresas. Se estima que esta medida elevaría los salarios en un 9.2% y reduciría el desempleo al 2.9%. En contraste, Rusia ya aplica una jornada máxima de 40 horas y otorga 28 días de vacaciones pagadas tras seis meses de servicio, con reducciones adicionales para menores, personas con discapacidad y trabajadores en actividades riesgosas. Mientras México busca modernizar sus condiciones laborales y mejorar la salud cardiovascular, Rusia ya vincula la duración del trabajo con la protección sanitaria.