Comunicar pintando rayas, escribe Alberto Martínez Romero 09.06.2026

La administración de la Ciudad de México ha sido criticada por reemplazar las líneas de señalización vial amarillas por franjas moradas, una decisión que trasciende lo decorativo y se considera irresponsable y técnicamente ignorante de normas internacionales. Bajo el pretexto de exaltar la perspectiva de género, se ignoró la normativa de movilidad y seguridad vial, priorizando un criterio estético sobre la funcionalidad. Esta alteración cromática viola la NOM-034-SCT2/SEDATU, que especifica el uso del amarillo por su alta visibilidad y contraste, especialmente en condiciones adversas y nocturnas, para garantizar la seguridad del conductor. La medida es vista como un intento de "ruido de agenda" para ocultar la inoperancia en áreas como ministerios públicos o transporte seguro, recurriendo a la simulación estética en lugar de soluciones de fondo. Tras la reacción pública y la falta de defensa técnica, las autoridades tuvieron que revertir la medida, generando un costo adicional para los ciudadanos. La comunicación pública y la infraestructura vial deben basarse en la técnica y el sentido común, no en ocurrencias ideológicas o propaganda.














