La Conmebol ha emitido un ultimátum a la Universidad Católica (UC), dándole hasta el martes 2 de julio para habilitar el Estadio Claro Arena y permitir la presencia de 2.000 hinchas de Boca Juniors en el próximo partido de Copa Libertadores, o deberá buscar un nuevo recinto. A pesar de la negativa de la Delegación Presidencial Metropolitana a la asistencia de fanáticos visitantes, el ente continental exige el cumplimiento del Manual de Seguridad, que estipula un mínimo de entradas para la afición rival. La UC informó a Conmebol sobre la decisión de las autoridades locales, pero la organización respondió que esto no exime al club de cumplir la normativa. De no recibir una respuesta favorable, Conmebol podría reubicar el partido, asumiendo la UC los costos.