La salida de Manuel Adorni de la jefatura de Gabinete se concretó después de una lenta agonía de más de 100 días, en la que el funcionario perdió todo respaldo político. El empujón final lo dieron los propios aliados del Gobierno, cansados de sostener a un jefe de Gabinete sin funciones efectivas. Patricia Bullrich se alzó como la gran vencedora al ser la única en desafiar abiertamente a los hermanos Milei, mientras que Diego Santilli resultó beneficiado con su nuevo ascenso, que incluye la absorción del Ministerio del Interior. Karina Milei, en cambio, quedó golpeada por el fracaso de su estrategia de mantener a Adorni.