El sistema de salud peruano enfrenta graves deficiencias, evidenciadas por casos como el de una profesora en Lima, quien esperó dos meses para una mamografía debido a un equipo hospitalario dañado. Tras recibir un diagnóstico de cáncer de mama, se encontró con la falta de disponibilidad de quimioterapia, lo que subraya las profundas carencias en la atención oncológica y la infraestructura médica del país. Estos retrasos y la escasez de tratamientos esenciales impactan directamente la vida de los pacientes, quienes se ven obligados a enfrentar enfermedades graves con recursos limitados y tiempos de espera inaceptables, comprometiendo seriamente sus pronósticos y calidad de vida.