El artículo aborda el persistente desafío de fomentar la lectura en estudiantes chilenos de diversas generaciones, quienes recurren a resúmenes y herramientas digitales, como ChatGPT, en lugar de leer libros escolares. Se describe cómo esta práctica ha evolucionado desde el "Rincón del Vago" hasta la inteligencia artificial, mientras el sistema educativo mantiene el Plan Lector. Expertos y profesores señalan la competencia de la inmediatez digital y el exceso de estímulos, la disminución de los niveles de comprensión lectora en jóvenes desde hace una década, y la influencia de la entrega temprana de pantallas en el desarrollo del lenguaje. Se proponen estrategias como preguntas analíticas en evaluaciones y la adaptación de bibliotecas a nuevos formatos y espacios lúdicos, reconociendo que el mayor reto es generar un interés genuino por la lectura en un contexto de sobrecarga y falta de tiempo.