El 27 de marzo de 2026, Calama fue escenario de un intento de masacre en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, perpetrado por H.M.L., un estudiante de 18 años. El atacante, inspirado por masacres internacionales y motivado por un profundo odio hacia el capitalismo y la misantropía, planeó un ataque militarista contra alumnos de primero básico, buscando al menos ocho muertes y un suicidio posterior. Su cuaderno detallaba rutinas, métodos de escape y referencias a asesinos como Bekmansurov, Auvinen, Yamaguchi, Henderson y Lanza, cuyos nombres grabó en sus armas blancas. La comunidad escolar exigió la salida de la directiva de la fundación del colegio, alegando que se ignoraron alertas previas de bullying e informes de especialistas. El plan, con fecha límite el 15 de mayo, fue frustrado cuando H.M.L. fue reducido por otro alumno y docentes tras herir a cinco personas. Este evento se considera el primer caso de "violencia escolar dirigida" en Chile, caracterizado por premeditación y una lista de objetivos.