Once candidatos presidenciales peruanos participaron en el primer debate organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en Lima, centrándose en propuestas para combatir la inseguridad ciudadana y la criminalidad, flagelos como la extorsión y el sicariato que afectan al país. Los aspirantes, a pocas semanas de las elecciones generales, expusieron sus planes que incluyen desde la derogación de leyes consideradas "procrimen" y la reforma de la Policía Nacional, hasta la pena de muerte para sicarios, la expulsión de extranjeros ilegales y la construcción de megacárceles. Se discutieron estrategias para golpear las finanzas del crimen organizado, reforzar la inteligencia policial y judicial, y mejorar la coordinación entre instituciones.