Para el año 2026, se proyecta la llegada del fenómeno de El Niño a las costas chilenas, catalogado como "Niño Godzilla" debido a su inusual intensidad. El meteorólogo Gianfranco Marcone advierte que la combinación de temperaturas superficiales del mar extremadamente altas y el calentamiento global crea una doble fuente de calor, lo que incrementará significativamente la evaporación y la formación de nubes. Aunque el fenómeno arribará entre mayo y julio, su mayor fuerza se espera durante el trimestre de julio, agosto y septiembre. Este evento climático promete un invierno con abundantes precipitaciones, concentrándose las lluvias más intensas hacia el final del invierno y el inicio de la primavera, consolidándose potencialmente como uno de los episodios más severos registrados en la historia meteorológica.