Un análisis del docente Camilo Solano, basado en cifras del Ministerio de Defensa, revela que la presión delictiva en Colombia alcanzó su nivel más alto en el tercer año del gobierno de Gustavo Petro, con un índice de 61,9. Este Índice Compuesto de Presión Delictiva, que agrupa diez indicadores como homicidio y extorsión, contrasta con las afirmaciones del presidente Petro sobre la inexistencia de una crisis de seguridad. En comparación, el índice fue de 48,3 en el primer año y 51,3 en el segundo. Durante el segundo mandato de Álvaro Uribe, el índice bajó de 32 a 19,9; en el primer gobierno de Juan Manuel Santos subió de 38,6 a 46; en el segundo, de 30,5 a 33,6; y en el de Iván Duque descendió de 38,6 a 33,6.