Rodrigo Valencia, un ebanista que realizaba trabajos a medida, acudió a una sucursal del BancoEstado en Santiago para cobrar una boleta de garantía de $9 millones tras finalizar un proyecto para el Parque Metropolitano. Sin embargo, debido a un error de una cajera, se le depositó por equivocación la suma de $99 millones. Al percatarse del error casi de inmediato, Valencia advirtió a la funcionaria, quien corrigió la operación internamente, retirando los $90 millones depositados incorrectamente. Valencia nunca llegó a disponer del dinero, manifestando que su crianza honesta le impidió considerar quedarse con la suma, pensando también en las posibles consecuencias para la empleada del banco. La institución bancaria le agradeció su honestidad tras el incidente.