El disfraz de una derrota 26.03.2026

La fallida reforma electoral impulsada por la presidenta de México, en sus diversas versiones (Plan A, B y C), ha revelado importantes lecciones políticas para Morena y la 4T. La reforma, presentada como una medida de ahorro y mejora de la representación, fue percibida como un intento de consolidar el poder de Morena, desequilibrando la competencia electoral y reduciendo la influencia de partidos aliados y de oposición. El Partido del Trabajo (PT) se destacó por resistir la presión y el chantaje, negándose al Plan A, lo que obligó a la creación de un Plan B. Este último resultó en una iniciativa legislativa confusa y llena de parches, que eliminó aspectos clave como la reducción de financiamiento a partidos y las modificaciones al INE, pero incluyó la revocación de mandato. La resistencia del PT, que busca una gubernatura pactada, demuestra su valor para Morena en la obtención de mayorías calificadas y su determinación de no ceder poder.














