El Gran Premio de Austria se convirtió en un dolor de cabeza para Alpine, con un rendimiento muy por debajo de lo esperado. Franco Colapinto arrancó desde la 16ª posición, pero en los primeros metros sufrió una pérdida de potencia que lo dejó sin "boost" y lo relegó al último lugar. El argentino explicó que no fue un error de conducción, sino un problema del monoplaza: "Nos quedamos sin potencia, hay que entender el porqué. Fue un finde difícil con el motor y la parte eléctrica". A pesar de intentar remontar, el ritmo fue insuficiente y finalizó 15°, señalando que el día fue "malo, sin ritmo, muy lento".