La investigación en torno al caso $LIBRA ha destapado una compleja estructura financiera: un fideicomiso fantasma que habría ocultado el destino de US$110 millones. Este mecanismo opaco permitió desviar los fondos sin dejar rastro claro, mientras las pymes que debían beneficiarse del programa siguen esperando la asistencia prometida. El fideicomiso, que carece de registros contables públicos y de beneficiarios finales identificables, operó al margen de los controles regulatorios habituales, lo que ha generado un escándalo de corrupción.