El Gobierno español admitió tras las elecciones generales de 2023 que el voto del Censo de Residentes Ausentes (CERA) podría ser determinante, con capacidad de alterar el reparto de escaños en hasta nueve provincias con resultados ajustados. En concreto, estas provincias dependían de menos de 2.000 papeletas para cambiar la asignación de un escaño, y el voto exterior llegó a modificar uno en Madrid, pasando del PSOE al PP. A pesar de que actualmente el Gobierno intenta minimizar su impacto, se espera que el voto CERA sea aún más influyente en las próximas elecciones debido al aumento del censo exterior provocado por la "ley de nietos" y la mayor movilización de votantes tras la supresión del voto rogado. Fuentes parlamentarias estiman que el voto exterior podría afectar a 20 escaños en las próximas generales.