El 5 de febrero de 2025, un día después del histórico Consejo de Ministros transmitido en vivo, el presidente Gustavo Petro vivió una jornada de profunda reflexión y angustia en su despacho de la Casa de Nariño. Según fuentes cercanas, el mandatario canceló compromisos, redujo su actividad en redes sociales y, en una reunión privada, dejó ver su frustración con lágrimas de impotencia. La transmisión del consejo reveló las profundas fisuras en su gabinete, lo que generó en Petro un sentimiento de traición y humillación.