El Gobierno ha priorizado la aprobación de la reforma electoral, reconociendo la necesidad de realizar modificaciones para obtener los votos necesarios en el Congreso. La estrategia flexible busca negociar apoyos, especialmente ante las resistencias de aliados y bloques dialoguistas. El principal punto de discusión es la eliminación o suspensión de las PASO, con la posibilidad de hacerlas no obligatorias como una salida intermedia. La reforma, que ingresó al Senado a fines de abril, requiere una mayoría absoluta en ambas cámaras, lo que obliga al oficialismo a reunir 37 votos en el Senado y 129 en Diputados. El Gobierno también intentará incluir "Ficha Limpia" como elemento de presión.