El papa León XIV se convirtió en el primer pontífice en dirigirse al Congreso de los Diputados de España, enfatizando la importancia de la persona humana y la dignidad inherente a cada vida desde la concepción hasta su fin natural, posicionándose firmemente contra el aborto y la eutanasia. Abordó el "trágico drama migratorio", calificándolo de cuestión moral y jurídica que requiere respuestas coordinadas y humanas, más allá de la gestión de flujos, abogando por vías seguras, acogida y oportunidades de integración, así como por el derecho a permanecer en la propia tierra. También hizo un llamado a la paz y al diálogo en un contexto internacional convulso, criticando la polarización política y la descalificación del adversario. Finalmente, tras un discurso en el Congreso sin mención a los abusos, el pontífice abordó la "plaga" de abusos en la Iglesia, comprometiéndose con la escucha, la verdad y la reparación.