La comunidad internacional respondió de forma masiva a los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio, los cuales dejaron al menos 188 fallecidos, más de 1.520 heridos y 157 desaparecidos. Gobiernos de América, Europa y Asia desplegaron equipos de búsqueda y rescate, personal médico y ayuda humanitaria para atender a miles de damnificados. Estados Unidos anunció un paquete de 150 millones de dólares, mientras que México, Brasil y Chile enviaron brigadas especializadas con perros de rescate y hospitales de campaña. La Unión Europea activó el sistema satelital Copernicus para cartografiar las zonas devastadas.