Un mes después de dejar La Moneda, el expresidente Gabriel Boric ha mantenido un perfil bajo, centrado en su familia y en la planificación de su futuro político desde su nueva oficina en Bellavista 77. Paralelamente, está activando una agenda internacional que lo posiciona como una figura del progresismo, con posibles encuentros en Barcelona con excolaboradores como Camila Vallejo y Giorgio Jackson. Boric ha retomado rutinas ciudadanas, como usar el metro y leer, y ha asistido a eventos políticos sin intervenir directamente para evitar polémicas. Su equipo resguarda su agenda, priorizando la privacidad familiar y el espacio para el actual gobierno, mientras se definen los enfoques de su futura oficina, que podría dedicarse a políticas públicas o a temas medioambientales e inteligencia artificial.