Mirador.2462406 27.03.2026

El autor reflexiona sobre la diferencia entre la relación con los hijos y las hijas, citando un antiguo dicho y una película mexicana para ilustrar que los hijos eventualmente forman sus propias familias y se distancian, mientras que las hijas permanecen conectadas a sus padres de por vida. Esta idea se refuerza con una anécdota sobre manzanos en un huerto, donde el cuidador, don Abundio, le aconseja al autor ver los árboles como hijas, ya que tampoco se van. La reflexión concluye con una visión sobre la bendición de tener hijos, hijas y nietos, ligada al buen comportamiento y la generosidad divina.

El Siglo de Torreón Full Article













