La empresa operadora de casinos CAMSA, previamente sancionada por Estados Unidos por sus presuntos vínculos con el Cártel del Noreste, ha adquirido terrenos en una de las zonas más valiosas y codiciadas de Quintana Roo, en el Caribe mexicano. Esta operación inmobiliaria se produce en un contexto de crecientes conflictos ambientales y una fuerte presión sobre el uso del suelo en la región. La inversión de CAMSA pone el foco en la expansión de la industria de los casinos en México, un sector que actualmente se encuentra bajo escrutinio regulatorio y social debido a su posible relación con actividades ilícitas y su impacto en el desarrollo turístico y ecológico de áreas protegidas.