El presidente Gustavo Petro se refirió a las protestas y grafitis realizados cerca de la residencia del expresidente Álvaro Uribe en Antioquia, manifestando su desacuerdo con molestar a la familia del exmandatario, pero defendiendo la libertad de expresión. Petro aseguró que un mural pintado por jóvenes no constituye una amenaza y criticó la criminalización de las expresiones artísticas, recordando episodios de violencia contra grafiteros en Bogotá. El mandatario insistió en que la paz requiere el respeto a las diferencias y la libre expresión, calificando como "dictadores" a quienes consideran el arte una amenaza política. Las manifestaciones incluyeron cánticos contra Uribe y la pintura de grafitis, lo que Uribe describió como una "provocación violenta" y un "hostigamiento".