Una marea humana de más de un millón de aficionados tomó las calles del centro de la Ciudad de México para celebrar la victoria de la selección mexicana sobre Ecuador por 2-0, que aseguró su pase a la siguiente fase del Mundial de Fútbol. El epicentro de la fiesta fue el Ángel de la Independencia y el Zócalo capitalino, donde los seguidores estallaron en gritos de "¡Sí se pudo!" y "¡Mé-xi-co!" al sonido del silbatazo final. La celebración incluyó fuegos artificiales sincronizados, porras, abrazos y el ondear de banderas, creando un ambiente de euforia colectiva.