El excomisario Miguel Canga desmiente enfáticamente la versión de Antauro Humala sobre la toma de la comisaría de Andahuaylas en enero de 2005, calificándola de asalto a mano armada y no una gesta política pacífica. Canga relata que la operación fue ejecutada con armas prestadas, incluyendo un fusil, y que se empleó violencia contra los policías presentes, resultando dos de ellos heridos por disparos, uno de ellos gravemente. El excomisario, quien se encontraba cerca y acudió al lugar al ser notificado, fue golpeado y retenido junto a otros once policías, presenciando la llegada de Antauro Humala con una bandera del Tahuantinsuyo. Humala luego le exigió firmar una carta de sujeción, declarando su cese.