El exministro de Seguridad, Luis Cordero, rechazó las críticas del oficialismo sobre su gestión del caso de Galvarino Apablaza, prófugo tras perder su estatus de refugiado en Argentina. Cordero calificó de "exceso retórico y algo fantasioso" la idea de que el anuncio de una "extradición inminente" antes del cambio de mando creó una "ventana de tiempo" para la fuga. Afirmó que el gobierno actuó sobre información pública y respondió a la prensa después de declaraciones de autoridades argentinas. También minimizó un error de la vocera Mara Sedini y defendió el rol del poder civil frente a pretensiones de la policía. La fuga de Apablaza, imputado por el homicidio de Jaime Guzmán y secuestro de Cristián Edwards, pone en cuestión la agilidad del sistema de justicia.