La Ciudad y la Provincia de Buenos Aires protagonizaron un fuerte cruce verbal en torno a la seguridad. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, anunció la incorporación de 650 policías para reforzar la seguridad en los subtes y declaró que la Policía de la Ciudad actuará como un "muro contra la barbarie de Kicillof", defendiendo el estilo de vida porteño contra el "caos y desorden" que atribuyó a la provincia. En respuesta, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, acusó a Macri de incompetencia política e incapacidad de gestión, calificándolo como "el menos agraciado de su familia" y señalando que abandona la Ciudad. Alonso instó a Macri a disculparse con los bonaerenses, recordando su contribución a la Capital.