A pesar de la optimista declaración de Erling Braut Haaland de que la experiencia del Mundial cambiaría Noruega para siempre, el sociólogo del deporte es más cauteloso. Según el experto, los grandes campeonatos rara vez tienen un efecto de cambio social duradero. En su lugar, funcionan como un recordatorio de valores importantes como la comunidad, la cohesión y el orgullo nacional, que a menudo se pasan por alto en la vida cotidiana.