La disputa entre Gloria y Nestlé por la marca "Pure Life" se inició en mayo de 2017, cuando Gloria solicitó su registro ante Indecopi para productos de la clase 32, que incluye aguas minerales y bebidas sin alcohol. Nestlé se opuso en agosto de 2017, argumentando un derecho preferente basado en acciones de cancelación previas en Perú y en el artículo 7 de la Convención de Washington, que protege marcas registradas en Estados Unidos. Gloria respondió que ya poseía registros de "Pure Life" en las clases 29 y 30, lo que legitimaba su ampliación a bebidas.