El Gobierno de Gustavo Petro ha presentado al Congreso de la República el Plan Indicativo de Enajenación Global para 2026, un documento anual que identifica activos estratégicos en la cadena de hidrocarburos y energía para una posible venta. Este plan, que ha generado preocupación en el sector minero-energético, estima que el valor de estas participaciones supera los $50 billones de pesos colombianos. Si se concretara la ejecución de estas desinversiones, se trataría de una de las operaciones de este tipo más significativas en la historia reciente de Colombia, marcando un potencial cambio en la estructura energética del país.