El presidente Gustavo Petro ofreció su último discurso del 1 de mayo en Medellín, un lugar simbólico por ser la tierra de su oponente Álvaro Uribe. En el evento, promovió su propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente para añadir dos capítulos a la Constitución de 1991: uno sobre reformas sociales no aprobadas por el Congreso y otro para combatir la corrupción. Criticó al Congreso por obstruccionismo, ordenó al superintendente Daniel Quintero investigar el Fomag por presunto robo de billones de pesos, y atacó a los gobernantes locales Federico Gutiérrez y Andrés Julián Rendón. Petro también insinuó la posibilidad de un nuevo aumento salarial y expresó su deseo de que continúen los gobiernos progresistas en Colombia.