Sandra, hermana de la madre de Alejandro y quien manejaba el automóvil la noche del crimen, confesó sentirse devastada por haber tomado la salida equivocada hacia San Bernardo, lo que los llevó directamente al lugar donde fueron interceptados por una banda delictiva. "No sabes cuán culpable me siento por haberme pasado esa maldita salida", declaró, explicando que junto a su cuñado planeaban cambiar de conductor cuando apareció el Mitsubishi blanco robado. Sandra narró que los asaltantes golpearon a la familia sin que opusieran resistencia, y que Alejandro quedó atrapado por el cinturón de seguridad mientras intentaba escapar, siendo arrastrado por varias calles hasta ser hallado sin vida junto al vehículo abandonado. La autopsia determinó asfixia mecánica como causa de muerte.