El día previo al debut de Colombia contra Uzbekistán en el Mundial, Ciudad de México se vio inundada por una marea de hinchas colombianos vestidos con los colores amarillo, azul y rojo. A pesar de la amenaza de lluvia y el cielo nublado, la capital mexicana adquirió un ambiente festivo, con camisetas de la Selección presentes en cada rincón. Familias, grupos de amigos, parejas y hasta personas mayores exhibían con orgullo los colores patrios, creando una atmósfera que disipaba la distancia de miles de kilómetros que los separaba de su país, contagiando a la ciudad de un espíritu mundialista palpable.