Este artículo trata sobre Jonne Pankinaho, un joven de 25 años de Oulu, que comparte abiertamente sus experiencias de cuando fue un niño bajo tutela temporal (sijaishuolto). Aunque la familia de acogida de Pankinaho fue empática y lo salvó de condiciones difíciles, las experiencias de su infancia dejaron una huella permanente que ha tenido que enfrentar en su edad adulta. El artículo profundiza en cómo la tutela temporal afecta la identidad de un individuo y su posición social a largo plazo. La historia de Pankinaho pone de relieve desafíos relacionados con la tutela temporal que no siempre se conocen públicamente, como el estigma social y el impacto del pasado en el bienestar de la propia imagen. Si bien la tutela temporal ofrece seguridad, puede dejar marcas permanentes que afectan el desarrollo de la juventud y la formación de la edad adulta. El relato destaca la importancia del sistema de acogida, así como los desafíos emocionales que pueden seguir afectando a los niños acogidos durante mucho tiempo, a pesar de haber encontrado un nuevo hogar.