El Senado de México aprobó por unanimidad la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, un avance significativo que ahora pasa a la Cámara de Diputados para su debate. Sin embargo, la reforma mantiene el esquema actual de seis días de trabajo por uno de descanso, lo que ha generado críticas y protestas, ya que no satisface la demanda social de un fin de semana de dos días. La implementación será progresiva hasta 2030, buscando facilitar la adaptación de las empresas. Adicionalmente, se establecen nuevas reglas para las horas extra, que se pagarán al doble y no excederán las 12 horas semanales, distribuidas en un máximo de cuatro días, con pago al triple si se superan estos límites. Los empleadores deberán implementar registros electrónicos de jornada a partir de 2027 para mayor transparencia.