La cúpula libertaria atraviesa una fuerte interna sobre la estrategia electoral y los acuerdos con las provincias, con dos posturas irreconciliables. Por un lado, Luis y Santiago Caputo presionan por un acuerdo inmediato con los gobernadores que incluya compromisos electorales para asegurar "blindaje político" y sustentabilidad a la administración. Por otro lado, Karina Milei, apoyada por los primos Menem, exige postergar las discusiones de listas hasta después del Mundial de Fútbol de 2026, manteniendo el control sobre la definición final de las candidaturas de cara a 2027. Un punto clave de tensión y convergencia es la reforma electoral, vista como fundamental para la reelección de Javier Milei.