El Poder Ejecutivo argentino impulsa la construcción de una Base Naval Integrada en Ushuaia, Tierra del Fuego, vista como estratégica para el acceso a la Antártida y como contrapeso a la influencia china en Latinoamérica, con un interés particular de Estados Unidos en su desarrollo. Este proyecto, que requeriría una inversión de entre 400 y 500 millones de dólares, ha resurgido tras conversaciones recientes y la posible influencia de un correo filtrado del Pentágono que sugería reevaluar el apoyo de EE.UU. a posesiones europeas, incluyendo las Malvinas, lo que avivó la agenda reivindicatoria argentina. Paralelamente, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentará su informe de gestión, mientras un escándalo involucra al secretario Carlos Frugoni, quien no declaró siete propiedades en Miami.