Desde febrero, el norte del Urabá antioqueño enfrenta un caos vehicular debido a la inutilización del puente sobre el río San Juan, obligando a los conductores a utilizar un planchón. La travesía se complica por carreteras intransitables y la larga espera para cruzar el río, que promedia dos horas, especialmente en horas pico. Esta situación evidencia la desidia institucional y la habilidad de la comunidad para arreglárselas por su cuenta, mientras camioneros, familias y hasta difuntos quedan atrapados en el congestionamiento. Paralelamente, jóvenes locales han organizado un cobro para el cruce peatonal y de motos sobre el puente dañado, gestionando el flujo con una paleta de pare y siga.